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La Web de hoy: ¡Úsela bajo su propia responsabilidad!

Taimada. Solapada. Engañosa. Esas son las palabras que vienen cada vez más a mi mente cuando pienso en la “nueva Web”, que es el tema de este número especial.

¿Qué otro calificativo se le puede dar a un mundo donde los proveedores cambian unilateralmente la forma en que trabajan sus servicios sin siquiera molestarse en notificárselo a usted y donde los “términos de servicio” y las “políticas de privacidad” son incomprensibles para todos menos para los abogados que los escribieron?

Desde hace tiempo uso la Google Toolbar for Firefox para seguir el rastro a mi historial de búsqueda. Cuando Google Gmail salió al mercado, me inscribí en el servicio.

Luego, en algún momento y por puro accidente, noté que cuando no me molestaba en cerrar la sesión de Gmail, las páginas de resultados de búsqueda de Google (pero no la página inicial) incluían un elemento llamado “ Historial de la Web”. Me di cuenta rápidamente de que Google estaba manteniendo un registro de mi navegación personal, no sólo de las búsquedas.

¿Qué les parece? Considero que este rastro de información es un asunto personal entre mi navegador local y yo. No quiero que nadie esté mirando por encima de mi hombro mientras navego ni que grabe mis viajes por la Web en un servidor ajeno. Sin embargo, Google nunca se molestó en notificarme que había empezado a guardar este tipo de información.

Aparentemente la compañía tiene otros usuarios que opinan como yo. En la página de ayuda de este Historial de la Web hay un elemento llamado “Si no me inscribí en el Historial de la Web; ¿por qué lo tengo?” e instrucciones sobre cómo eliminarlo. La página que le permite dar ese paso le sugiere que primero lea “FAQ [Preguntas mas frecuentes] del Historial de la Web”, pero cuando usted pulsa sobre ese vínculo termina en “FAQ del Historial de búsqueda”, que es algo muy diferente.

Y cuando por fin encuentre las FAQ correctas, verá un lenguaje vago y engañoso que insinúa, pero no afirma realmente, que aunque usted lo borre, su historial de navegación en la Web pudiera de todas maneras perdurar –¿indefinidamente?– en un “sistema separado de registros que se utiliza para fines de auditoría…”

Esto es de esperar en la Web actual, tan dominada por la publicidad. Google tiene Términos de servicio y Políticas de privacidad distintos, más políticas adicionales para cada servicio. Estos tienden a ser vagos y misteriosos, excepto por los severos descargos de responsabilidades mediante las cuales Google básicamente niega su responsabilidad por cualquier cosa, como en la advertencia de que “usted usa los Servicios bajo su propia responsabilidad”.

Entre mis favoritas está la cláusula 6.3 de las Condiciones de servicio, que afirma, “Si usted se entera de cualquier uso no autorizado de su contraseña o de su cuenta, aceptará notificar a Google inmediatamente”, e incluye un vínculo para reportar el fraude. Muy bien. ¿Pero qué hace Google con esta información? A menos que yo haya leído mal el documento…¡nada!

Google no es el único. Los proveedores del servico de la Web pueden cambiar su política de privacidad y otras condiciones de servicio a su antojo. Si usted lo duda, lea la Patente de EE.UU. número 7.269.853, “Notificación de cambio de política de privacidad”, concedida recientemente a Microsoft (visite www.uspto.gov y busque y navegue desde allí). El documento describe un método para notificar a los usuarios acerca de los cambios y obtener la aceptación de aquellos. Por lo menos en este escenario, el proveedor le pide permiso, pero hay una pantalla que dice que si usted no está de acuerdo con los nuevos términos, “Su cuenta será cerrada… Usted ya no podrá usar esta dirección de correo electrónico para entrar en sitios o servicios participantes… Otra persona podría abrir una nueva cuenta usando esta dirección de correo electrónico… Usted puede perder el acceso a cualquier sitio o servicio participante que usa ahora y a la información que dio a esos sitios o servicios”.

En otras palabras, el proveedor del servicio de la Web tiene todas las de ganar. Como dice el sistema de permiso patentado de Microsoft, “Para aceptar la declaración de privacidad enmendada, pulse Aceptar”.

Pero apuesto a que eso no le hará ninguna gracia.

-Por Stepehn Manes

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