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¡Es confiable! ¡Y también obsoleto!

 

Cuando se trata de las PC, la confiabilidad es más importante que nunca.

En la era de DOS, para recuperarse de un desastre generalmente bastaba con copiar un puñado de archivos. Con Windows y su Registro infernal, cuando una unidad de disco duro falla, le espera a usted una reinstalación completa, no sólo del sistema operativo, sino de todas sus aplicaciones y todas sus actualizaciones de seguridad. Y cuando surgen los problemas de confiabilidad, cada vez es más difícil diagnosticar las causas.

¿Se trata del hardware o del software? Es posible que lo único que usted tenga sea una aproximación del problema con cierta base. El otro día, después de actualizar una aplicación, el equipo de escritorio que compré hace un año mostró dos pantallas azules amenazantes y otros comportamientos extraños, aunque no me encontraba usando el software que acababa de actualizar. Cuando me puse a hurgar con la herramienta msconfig de Windows, me di cuenta de que podía inutilizar algunos elementos nuevos que sorprendentemente se habían añadido al proceso de inicio, y esto parece haber resuelto el problema por ahora. Pero mantengo los dedos cruzados esperando que no tenga un pedazo de hardware que de pronto se haya trastornado.

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Los dolores de cabeza que producen las actualizaciones son una de las razones por las que estoy casi renuente a instalar nuevas versiones de Windows. Por eso sigo utilizando una portátil de hace cuatro años cuyas teclas tienen las letras gastadas y cuyo adaptador de CA parece tener un cable flojo (o quizás el adaptador puede estarse acoplando al conector de alimentación indebido en la propia portátil).

 

El problema del teclado de la portátil es deprimente, ya que mi equipo de escritorio está conectado a un maravilloso teclado de la década de 1990 (que rescaté de una vieja máquina Zenith) donde todas las teclas están como nuevas. En cuando al adaptador, sufre bastantes abusos cuando viajo y no me importaría comprar uno nuevo, pero no si el problema realmente está en otra parte. Trate de encontrar a alguien que sepa diagnosticar ese tipo de problema y luego me cuenta.

Pero la confiabilidad sólo es parte de esta historia. En los años cincuenta, cuando los automóviles cambiaban de forma con cada nuevo modelo, los críticos se quejaban de la “obsolescencia planeada”, pero por lo menos el automóvil más viejo y pasado de moda le llevaba donde usted quería. Esto no pasa en la era digital. Hoy, la obsolescencia es parte del diseño, así que aunque algo esté funcionando perfectamente bien, es posible que no sea suficiente.

Yo sigo usando Office 2000 en vez de las versiones más modernas, en gran parte porque (1) hace todo lo que necesito, (2) ya lo tengo pagado (¡dos veces!) y (3) no llama a Microsoft para confirmar la “autenticidad” como hacen las nuevas versiones. Pues bien, el programa funcionó estupendamente… hasta que mi esposa trajo a casa algunos archivos de Outlook 2003 del trabajo.

Esos archivos –como averigüé más tarde después de buscar en Google para descifrar un par de mensajes de error– son incompatibles con mi versión más antigua de Office. La única forma de exportarlos para poderlos abrir era cargarlos de nuevo en una máquina que tuviera Outlook 2003 o posterior. Una vez más, Microsoft no quiso molestarse en ofrecer una manera simple (como un programa de conversión) de mantener la compatibilidad con las versiones más viejas.

Y Microsoft no es el único. Todo el mundo de la tecnología frecuentemente condena a sus productos másantiguos a una muerte prematura. Las tarjetas SmartMedia como la que tiene mi grabadora de voz digital de Olympus, que todavía es perfectamente útil, ya no se fabrican. Si esa tarjeta se daña, tendré que comprar un dispositivo totalmente nuevo, o buscar en eBay si alguien vende una tarjeta usada. Y ya que estoy en eso, probablemente no vendría mal conseguir también un lector de tarjetas. ¿Qué garantía tengo de que el formato SmartMedia vendrá incluido en mi próxima PC?

Por eso, cuando piense en la confiabilidad, considere brevemente la obsolescencia potencial. Ese software o hardware tan inteligente de hoy bien pudiera ser el cacharro que mañana sólo le servirá para sujetar la puerta… pero para entonces usted probablemente no podrá ver las letras de las teclas del teclado, o incluso los archivos que creó con éste.

-Por Stephen Manes

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