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Lamentos por la nueva PC

Es tan engorroso trasladar todo lo que uno tiene desde una máquina de plataforma Windows a otra que compro una PC sólo cuando no me queda otro remedio.

Sin embargo, como mencioné el mes pasado, cuando Microsoft abandonó a Windows XP me vi obligado a encontrar un equipo para sustituir a mi vieja pero todavía funcional subportátil. Seguía esperando que alguna magia por descubrir en la Web pudiera de algún modo hacer el proceso más fácil esta vez. Pero, como demuestra mi última experiencia, cuando uno concluye la compra, la Web realmente no le sirve de mucho.

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Comprar en la Web no siempre es conveniente: Con tantas tiendas en línea que se niegan a publicar los números de teléfono, yo casi no utilizaba ya mi viejo hábito de llamar por teléfono para obtener la mejor oferta posible. Esta vez fue diferente. Cuando me dispuse a configurar en línea mi nueva portátil Sony, encontré una opción “Fresh Start” que reduciría al mínimo la presencia de programas inútiles y me ahorraría US$25, pero la única mención de XP resultó ser un pequeño anuncio en pantalla con un número de teléfono.

Cuando llamé, el vendedor me explicó cómo obtener los discos para “degradar” el sistema operativo a XP: tendría que pagar US$100 para “mejorarlo” primero a Vista Business (“mejorar para degradar”, ese es un concepto que el difunto comediante George Carlin habría disfrutado). Entonces el representante empezó a ofrecerme mejores negocios de los que podía encontrar en el sitio de Sony. El primero era una oferta de rebajar US$100 del precio de la máquina publicado en la Web. Accedí a una oferta distinta que terminó ahorrándome US$150 en la portátil con una garantía de tres años para cubrir daños accidentales, con tal de que comprara también dos accesorios, entre ellos una batería extra que yo quería de todas maneras. Y yo que pensaba que los precios de la Web eran prácticamente seguros.

Las especificaciones de la Web no siempre son correctas: el otro accesorio que ordené era un adaptador de CA “compacto” que el sitio Web de la compañía anunciaba como de 0,51 libras (231 gramos). Ese es realmente su peso… si usted no cuenta el cordón de CA que pesa un cuarto de libra (unos 113 gramos). Además, el sitio de Sony anunciaba la Webcam incorporada en mi portátil como de 1,3 megapíxeles. ¿La resolución real? Un megapíxel menos, apenas 640 por 480 puntos. Yo conocía de antemano la especificación correcta porque había evaluado una máquina similar, pero ¿cómo se supone que reaccionen los usuarios normales cuando encuentren equivocaciones que pueden evitarse, como estas dos?

La asistencia a través de la Web no siempre ayuda: Antes de instalar XP, hice una copia de seguridad en DVD de la configuración predeterminada por si algo salía mal o –¡qué horror!– por si hubiera deseado regresar a Vista algún día. Entonces vi que Sony recomendaba la creación de discos de “recuperación” por medio de un proceso diferente. La asistencia de la Web no mencionaba la diferencia, así que terminé sentado frente a la portátil durante varias horas para hacer ambos procesos. ¿Cuál de los dos funcionará cuando lo necesite? La voz de la experiencia me dice que ninguno.

Las mejoras en la Web siempre son tediosas: Después de pasar más de un par de horas instalando XP, desperdicié aun más tiempo bajando e instalando las inevitables actualizaciones. A continuación, descubrí que me faltaban algunos controladores esenciales. Desafortunadamente, el sitio Web de Sony no los ofrecía hasta que simulé tener un modelo diferente (pero similar). Entonces llegaron la detección, la instalación y la actualización a través de la Web de todo mi software viejo. Y después de todo eso, todavía tuve que pasar muchas horas más tratando de averiguar por qué la nueva máquina no podía ver a las otras en la red de mi casa y viceversa. El problema era la absurda configuración predeterminada de Norton Internet Security, que protegía de una manera excesiva el sistema.

En el mundo corporativo, cuando usted compra una PC nueva, un experto se encarga de todos estos asuntos por usted. En el mundo de la Mac, usted puede conectar dos sistemas y hacer que el nuevo funcione casi exactamente como el viejo en cuestión de media hora. En el mundo de las computadoras “personales” Windows, usted tiene que ser su propio experto y perder por lo menos un día de su tiempo personal.

¿Cuándo pudiera recompensarle esa nueva y maravillosa máquina por todo el tiempo que invirtió en ella? Me temo que nunca.

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