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Tecnología ¿Verde?

 

El cambio climático, el calentamiento global, los altos precios del petróleo y el aumento de costos de la energía eléctrica han puesto de moda la “conservación del medio ambiente”, y son muchas las empresas, en todas las áreas, que se autoproclaman “verdes”.

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Pero la realidad puede ser muy diferente de lo que pensamos. El usuario final tiene en sus manos la opción de comprar tecnología que no contribuya al deterioro del ambiente –la llamada “tecnología verde”– y, cada vez más, la ejerce. Sin embargo, la falta de normas que sean del dominio público le hace comprar productos a ciegas, confiando sólo en lo que el propio fabricante afirma.

PC World ha CONVERSADO CON NUMEROSOS EJECUTIVOS DE EMPRESAS, encargados de nuestra región, para descubrir qué están haciendo al respecto, preguntarles sobre los planes de reciclaje de equipos obsoletos y conocer cómo se comportan estas corporaciones puertas adentro. Además, consultamos en la Web fuentes muy valiosas, como, por ejemplo, el informe de Greenpeace sobre empresas de tecnología.

El resultado de todo este trabajo es una mezcla de realidades, algunas muy buenas y otras no tanto, que se aplican en toda la región. Pero el alcance es aún muy limitado y toca a los usuarios finales–es decir, a usted– exigir que estas iniciativas se continúen aplicando, se expandan aun más y alcancen toda la región. Al final, el mayor poder para cambiar la industria lo tiene usted.

¿Son realmente “verdes” las empresas de tecnología?

Todas las ramas de la industria están hoy día bajo la mirada atenta de los ecologistas, pero la época en que estos se preocupaban sólo de las empresas petroleras, industria automotriz y pescadores de ballenas ha pasado. Hoy día, Greenpeace está haciendo un gran trabajo supervisando a las industrias de tecnología sobre la base de tres criterios esenciales. Y lo peor es que ninguna de estas empresas obtiene aún el título de “empresa verde”.

Greenpeace publica periódicamente un informe que refleja la existencia, al tiempo que mide la eficacia, de las políticas de conservación del medio ambiente de las principales industrias de electrónica, incluidos los principales fabricantes de PC, teléfonos celulares, consolas de juego y televisores.

Este informe incluye una clasificación que, a simple vista, permite darse una idea de cuáles son las empresas que más toman en cuenta el aspecto conservacionista.

Esta clasificación refleja que también las compañías de electrónica cumplen las dos demandas principales de la organización:

a) la eliminación del uso de componentes peligrosos en la fabricación de sus productos.

b) cómo recuperan y se deshacen apropiadamente de los dispositivos que quedan obsoletos.

Recientemente, Greenpeace añadió un tercer criterio a los dos anteriores:

c) Las empresas deben adecuar además sus políticas y prácticas para no afectar el clima y ahorrar energía.

La última clasificación antes de publicar este artículo –el correspondiente a junio 2008– incluyó, además, criterios revisados acerca de sustancias químicas tóxicas, basura electrónica y nuevos criterios acerca del cambio climático. Con estos nuevos criterios sólo dos empresas quedaron por encima de la mitad de la puntuación máxima posible, y aún muy lejos de poder ser consideradas “empresas verdes”.

Sony y su hermana Sony Ericsson –las dos compañías en el tope– apenas sobrepasaron los 5 puntos –la mitad de la escala– y están bastante atrás de la posición de Nokia en la clasificación anterior. Pero la compañía de celulares pasó del primer al tercer lugar después de que se aplicaron los criterios revisados.

Esta clasificación, realizada por primera vez en el mes de agosto de 2006, lleva ya ocho ediciones y se ha convertido en un motivo de presión para que las empresas se apresuren a mejorar sus políticas ambientales –al menos en la mayoría, ya que hay excepciones como podrán ver después.

Las industrias de tecnología son responsables por la emisión del dos por ciento de todos los gases de invernadero que se producen en el mundo, monto equivalente al aportado por la industria de la aviación.

Según el último informe de Greenpeace, muchas compañías cumplen muy bien con los requisitos de reducción de consumo energético, superando las exigencias de la norma Energy Star. Sony Ericsson es la compañía que más se destaca del grupo –seguida por Apple– y sus modelos actuales, todos libres de PVC, le han permitido cumplir con los nuevos criterios químicos de la clasificación. Lamentablemente, Apple ha perdido la oportunidad de alcanzar a Sony Ericsson al no mejorar su nuevo iPhone para hacerlo más favorable al medio ambiente.

 

¿Habrá algún día un líder?

Con apenas dos compañías superando la mitad de la escala de la clasificación –y eso por muy poco– será difícil que una compañía de tecnología se convierta en líder ecológico de la industria sin adquirir un serio compromiso para eliminar el uso de sustancias tóxicas, incrementar el reciclaje de productos obsoletos y reducir su impacto en el cambio climático global. Se trata de un compromiso que debe ser aceptado a todos los niveles de la corporación y debe afectar a todos los procesos de la compañía, por muy insignificantes que parezcan.

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Muchas compañías que hacen alarde de sus políticas “verdes” no cumplen bien las exigencias internacionales al respecto. Vea la clasificación de Greenpeace (en inglés) en www.pcwla.com/buscar/08103100.

Reduciendo el consumo energético

Quizás el mayor énfasis de las compañías de tecnología por reducir el impacto de la tecnología sobre el ambiente es reducir el consumo de energía de los dispositivos, ya sean un reproductor de MP3 o un gigantesco centro de datos. Esta reducción, además de ser buena para el ambiente, atrae la atención de los ejecutivos de las empresas, porque al final del día, o del mes, termina reduciendo la factura de electricidad.

La mayor oferta de avances “verdes” por parte de las empresas de tecnología es sin duda en el área de reducción de consumo eléctrico. Los altos precios del petróleo han impactado de manera importante el costo de operación de centros de datos de TI, al punto de que hasta hace poco era más importante el costo de operar un centro de datos durante diez años que el costo de instalarlo. Según cifras que maneja HP, esta diferencia se ha acortado a la par que los costos de energía se han triplicado, y hoy día el costo de operar un servidor en un centro de datos puede ser igual al costo de operarlo durante dos años.

“Un centro de datos de 1MW equivale a 4.300 autos en emisiones de CO2. Típicamente se desperdicia el equivalente en CO2 a 1.000 autos debido a malos diseños de los centros de datos”, afirma Jorge Cortés, director general de APC-MGE México. “Más del 40 por ciento de los clientes de un centro de datos reportan que la demanda de energía supera al suministro”.

El mal diseño del flujo del aire refrigerado es una de las principales causas de este desperdicio. La solución tradicional consiste en agregar más unidades de acondicionamiento de aire. Pero generalmente el problema no es tanto el suministrar aire frío, sino más bien saber qué hacer con el aire caliente que, al mezclarse con el frío que ingresa al centro de datos, crea áreas de calor que se comportan de manera imprevisible. La falta de métricas para medir el comportamiento de estos flujos es la principal causa de la instalación de centros de refrigeración sobredimensionados. Empresas como APC-MGE y Emerson, en su división Climate Technologies, se especializan en aires acondicionados de precisión, que no sólo tienen flujos de aire muy precisos, sino que también controlan variables como la humedad, que puede optimizar el funcionamiento de los equipos electrónicos.

Los diseños de los centros de datos modernos se afianzan en el uso de servidores horizontales de bajo espesor, llamados “blade”, que permiten colocar en un solo estante tipo bastidor varias unidades, lo cual hace que se concentre el calor. Pero las nuevas opciones de bastidores contemplan incluso la distribución del aire refrigerado por canales dentro del mismo bastidor. Este tipo de tecnología de flujos dirigidos permite reducir los costos de refrigeración y, más importante aun, prolonga la vida de los equipos en el bastidor.

Otro punto a considerar es la distribución de cargas, ya que las computadoras suelen generar más calor si están trabajando al borde de su capacidad.

Pero el diseño de centros de datos es tan complejo que hasta el más mínimo detalle puede influir en los costos de mantenimiento, tal como lo hacen notar voceros de la empresa Siemon en un informe recientemente publicado sobre cómo el cableado estructurado puede ayudar a crear edificios ecológicos.

En dicho informe, la compañía asegura que “con base en las pautas generales establecidas por el programa LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), existen numerosas estrategias de cableado que pueden considerarse opciones ecológicas y factores que podrían contribuir a la certificación global de las instalaciones, incluso el control de los canales de cableado y la administración inteligente de la infraestructura, para asegurar un eficiente uso de la energía en los centros de datos, tanto en lo concerniente al enfriamiento como a los requisitos de electricidad de los equipos de red”.

De hecho, los centros de datos que son remodelados suelen contener canales de cableado que están en desuso o subutilizados, y los administradores no suelen tomar en cuenta que estos canales pueden estar funcionando como represas de temperatura que complican el enfriamiento general del centro. Hay normas para que el diseño de los canales para cables sea diseñado de manera correcta y que permita la expansión del centro de datos, sin tener que añadir nueva infraestructura de cableado. El uso de cables de red de alta calidad, como la norma de categoría 7 permite reducir el calentamiento de los equipos al facilitar la comunicación entre servidores y dispositivos de almacenamiento.

Para Neil Corradine, director para América Latina y el Caribe de Panduit, otra empresa dedicada a brindar suministros de cableado estructurado, “la inversión en un edificio verde es solamente de 2 por ciento a 7 por ciento mayor que la realizada en un edificio tradicional”. Y añade, “la principal diferencia en precio entre uno y otro se registra durante las fases de concepto y construcción, quedando prácticamente cubierta la fase de operación y mantenimiento, que representa 75 por ciento de la vida útil y en la cual el ahorro puede ser hasta de 20 por ciento”.

“Los edificios verdes deben ser espacios altamente productivos y rentables, cuya operación sustentable esté enfocada en optimizar el uso de recursos y tener el menor impacto ambiental y social. La tecnología brinda a estos inmuebles de alto perfil la capacidad de ofrecer seguridad y confort a sus usuarios, rentabilidad y productividad para sus propietarios y sustentabilidad propia, dentro del medio ambiente y sociedad en los que son construidos”, finaliza el representante de Panduit.

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