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Por qué quiero un robot en mi próxima reunión

¿Cómo pueden los que trabajan fuera de la oficina relacionarse mejor con sus colegas en la oficina doméstica? Considere usar un “avatar personal”.

Hace unas semanas, tuvimos un visitante poco usual en las oficinas de PCWorld. QB, un robot de tamaño natural que se mueve sobre dos ruedas, deambuló por nuestros pasillos, participó en las reuniones editoriales y en general se sintió muy a gusto con el personal. Es un poco chocante ver a un humanoide de seis pies conversar con los empleados en los pasillos o rodar entre oficinas, cubículos y salas de conferencia.

De más está decir que QB (que vino prestado de Anybots, una compañía nueva en Silicon Valley) no era dueño de su propio destino. Era controlado desde afuera, por medio de un navegador de la Web, por Harry McCracken, un contribuidor frecuente de PCWorld. Él controló todos los movimientos de QB y cuando él hablaba, sus palabras salían por un altavoz instalado en la cara ligeramente antropomórfica de QB.

A pesar de la emoción de compartir la oficina con un robot, este no estaba enfrascado en un ejercicio frívolo. Anybots alega que su QB puede hacer las interacciones entre los trabajadores dentro y fuera de la oficina mucho más productivas. Nosotros decidimos poner a prueba las afirmaciones evaluando el producto por una semana.

El fastidio de la llamada de conferencias

Considere la llamada de conferencia normal. Es un ejercicio bastante frustrante. El pobre diablo que tiene que llamar frecuentemente no puede seguir el hilo de las conversaciones extensas y no tiene idea de cuándo intervenir para explicar su punto de vista. Y la imposibilidad de ver el lenguaje corporal y las expresiones de los demás, usted puede olvidarse de los matices que pueden tomar las conversaciones. A veces, en el mejor de los casos uno capta la mitad de lo que se ha dicho. Para los que están al otro lado de la línea, la experiencia también es deficiente.

Esto nos trae a las videoconferencias, que permite a los participantes interactuar con más naturalidad. Los negocios pueden escoger entre muchas instalaciones excelentes dedicadas a las videoconferencias (que requieren montones de equipos caros) o soluciones más simples que utilizan Webcams de bajo costo, conectadas a aplicaciones de charlas de vídeo como Skype. (Vea “Webcams de HD para videoconferencias”, página 46, para una evaluación de las mejores cinco unidades).

Desafortunadamente, las videoconferencias lo dejan a medio camino del nirvana. El usuario remoto, proyectado en la pantalla grande, no puede hacer contacto visual, no puede voltear su cabeza para ver quién está hablando y corre el riesgo de perderse indicaciones no verbales.

Por otra parte, con un robot en la sala que pueda moverse y voltear su cabeza, es más fácil para un participante remoto conversar efectivamente. Además, “Muchas decisiones se toman en los pasillos, no sólo en la sala de conferencias”, dice McCracken. Un robot puede ayudar a los trabajadores remotos a mantenerse informados. “Si un robot se te acerca”, dice él, “no tienes otra opción que responder”.

Mi propia experiencia con QB durante una reunión donde discutimos planes para el artículo sobre QB (find.pcworld.com/70505) fue en su mayor parte positiva. Inicialmente me mostré un poco escéptico del concepto, incluso llegándolo a descartar. Pero a los pocos minutos me había olvidado esencialmente de que estaba conversando con un robot.

Para todos los involucrados, la reunión fue tan productiva como si McCracken hubiera estado allí en persona. Este resultado poco común pudiera representar mucho dinero en nuestra cultura de negocio donde no caben los errores de comunicación.

No todos se sintieron tan cómodos como yo con QB, aunque McCracken cree que la mayoría eventualmente se acostumbrará. Un problema más grande es que el robot era una unidad beta, plagada de problemas técnicos. Los errores tendrán que ser remediados antes de que la unidad salga al mercado este otoño, especialmente dado el precio sustancial de US$15.000 que piden por el mismo.

No obstante, QB potencialmente pudiera ahorrar dinero en los viajes. Además, tener un robot es mucho más fascinante. Incluso podría impresionar a un cliente potencial que quiera trabajar con un negocio desde lejos. Si QB le sirve para ganar aunque sea un sólo cliente, el alto costo valdría la pena.

Por lo menos esa fue la historia que yo le conté a mi jefe. Y de ahí no me salgo.

Steve Fox es el director editorial de PCWorld.

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