1
brain.readingx299.jpg

Podremos hablar con la mente gracias a un implante


PCWorld en Español. La publicación del Instituto Tecnológico de Massachusett (MIT, por sus siglas en inglés) publicó en su web los adelantos en trabajos que permitirían a una persona paralítica e incapaz de hablar como el físico Stephen Hawking usar un implante cerebral para tener una conversación.

Ese es el objetivo de cada vez más proyectos de investigación en universidades estadounidenses a lo largo de los últimos cinco años, que han demostrado que colocando dispositivos de grabación bajo el cráneo se puede capturar la actividad cerebral asociada con el habla.

Aunque los resultados son preliminares, el neurocirujano de la Universidad de California en San Francisco (EEUU) Edward Chang explica que está trabajando para crear una interfaz cerebro-máquina inalámbrica capaz de traducir las señales cerebrales directamente en habla usando un sintetizador de voz.

Este esfuerzo por construir una prótesis del habla se basa en el éxito anterior de experimentos en los que voluntarios paralíticos han usado implantes cerebrales para manipular extremidades robóticas usando sus pensamientos. La tecnología funciona porque los científicos son capaces de interpretar a grandes rasgos la actividad de las neuronas dentro de córtex motriz del cerebro y convertir esta en movimientos de los brazos o las piernas.

Ahora el equipo de Chang intenta hacer lo mismo para el habla. Es una labor más complicada en parte porque el lenguaje complejo es exclusivo de los humanos, y porque la tecnología no se puede probar fácilmente en animales.

En la Universidad de California Chang ha llevado a cabo experimentos del habla en conexión con las operaciones cerebrales que hace sobre pacientes con epilepsia. Se coloca una lámina de electrodos bajo el cráneo del paciente para registrar la actividad eléctrica de la superficie del cerebro. Los pacientes llevan puesto el dispositivo, conocido como electrocorticógrafo durante varios días para que los médicos puedan localizar el origen preciso de los ataques. [continua…]

Esta es una versión condensada del artículo original publicado en Technology Review en Español

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *