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El estado de los reproductores musicales en la era digital

 

Les voy a contar una pequeña historia; hace unos años me compré un Lumia 910, el primer teléfono etiquetado como “Windows Phone”, me lo compré por lo atractivo de la interface y la simplicidad de uso. Llegué a casa, lo desempaqué, y me dispuse a explorarlo y conocer cada una de las opciones que ese sistema y equipo me ofrecían; quedé encantado; eso hasta que decidí copiar música, videos y fotografías al teléfono.

Y se perdió el encanto porque Zune, (el programa que sirve de puente entre la Pc y el teléfono), es la única manera de poder copiar música nueva al dispositivo. Sin dejar atrás claro, las descargas digitales. Zune como programa gestor de contenidos funciona como lo qué es, y cumple a la perfección su función, así que no me costó demasiado adaptarme a este nuevo método de trasnferir archivos.

Años después adquirí un iPhone y se me hizo demasiado intuitivo el hecho de copiar la música al aparato a pesar de que, de la misma manera que Zune es exclusivo, itunes lo hace de la misma manera, pero al ser un programa con una mayor base de usuarios el hecho de que solamente necesites ese programa para copiar archivos pasa casi desapercibida.  (Aunque años después me enteré que existen otros programas que sirven de la misma manera que Itunes, Songbird se me viene a la cabeza, por ejemplo)

Incluso los Walkman Sony, te piden instalar el Media Go, para poder transferir archivos.

Y luego llegué a Android, el cual es el único sistema operativo que no requiere un programa específico para agregar archivos.

Que quede claro que no tengo ningún problema con ningún programa que sirva como gestor de contenido, la única complicación que encuentro es que hay que pasar una, y otra vez por el mismo proceso para poder copiar música a nuestros dispositivos.

Este proceso y sus programas elitistas pasaron en cierta forma a segundo plano, con el surgimiento de los servicios de música por streaming (Google Play, Spotify, Pandora, Rdio), los cuales permiten escuchar música directamente de internet, y con suscripciones poder descargarla música a nuestro teléfono/Tablet/PC.

Pero todos estos sistemas tienen algo muy en común. Manejan el mismo tipo de archivos y no piden empezar de cero. Lo cual tiene mucho sentido, la mayoría de los usuarios han comprado o descargado canciones y el hecho de volver a comprar/descargar nuevas versiones de las canciones es, en cierto modo un poco apabullante. (Piense por un momento en la transición DVD / Blu Ray)

¿A que va todo esto?

Dentro del marco del CES 2015, Neil Young confirmó que su reproductor musical, Pono llegaría a las tiendas a partir del próximo lunes. Lo cual da sentimientos encontrados. El primero de ellos es que no sé qué tan buena idea sea integrar un reproductor musical de alta definición en una época en que los servicios por suscripción están dominando. Y la segunda es que este reproductor también contará con una tienda especializada en tracks de alta definición, lo cual para los fanáticos de la música podría significar en volver a comprar las pistas que les interesen.

En lo personal, me llama la atención la entrada de una nueva compañía a este tan reñido mercado, pero por otro lado el hecho de que en cierta forma sea un servicio que invite a renovar nuestras bibliotecas musicales es algo que me detiene un poco y me hace pensar si realmente necesitamos un servicio que ofrezca audio en alta definición cuando técnicamente no podemos diferenciar entre uno que posea estas características y otro que no.

Sin embargo, es muy temprano para establecer la situación de Pono dentro de los próximos meses y las respuestas de la industria.

 

There are 1 comments

  1. Es cierto que hoy en día un reproductor carece de sentido pero debes pensar que el Pono es un reproductor de nicho, no está realmente pensado para las masas, hay un publico fiel que apoyó el proyecto del Pono y llegará más gente que le gustará la idea de tener música en alta calidad en sus bolsillos.
    Si aún se venden vinilos creeme que el Pono no es un mal concepto, pero siempre teniendo en mente que no ha sido creado para el público en general si no que para aquellos que sientan la necesidad de contar con los “vinilos digitales”.
    Yo al principio había menospreciado el reproductor de Neil Young pero viendo los video y leyendo los reviews me han hecho quererlo de una manera absurda. No creo que sea al único que le pase. Saludos.

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